Señor, te presento a estas personas que componen la junta directiva de mi centro: director, jefe de estudios y secretario.
Sé que tienen mucho
trabajo y que no debe resultar fácil realizarlo cada día.
Por eso te pido por
ellos. Dales luz para que puedan
guiar esta barca durante el presente curso.
Cada uno tiene sus
cualidades personales. Dales inteligencia para que puedan ponerlas al
servicio de la sociedad, de los alumnos y de los profesores.

Cada uno tiene su escala de valores. Que puedan obrar con justicia y buscar en todo momento el bien general, aunque eso suponga saltarse alguna norma de vez en cuando.
Cada uno tiene su carácter. Dales cordialidad, para que sepan tratar a los profesores como compañeros y no como súbditos o como enemigos. Y dales humildad para que no pierdan el tiempo en regodearse en su propia prepotencia. Que no caigan en la tentación de creerse más importantes que los demás.
Dales humanidad para que en el trato diario sepan confiar en sus compañeros y preocuparse sinceramente por ellos, por sus problemas laborales y también por sus problemas personales.
Que acierten a buscar lo mejor para los alumnos del Centro. Dales fuerzas para luchar por todas las cosas buenas que enriquecen a nuestros chicos y chicas y para apoyar a los profesores que lo hacen.
Señor, pon una sonrisa
en sus rostros, sobre todo cuando han de amonestar a alguien, y que
cuando nos reprochan que somos imperfectos no se olviden de su
propia imperfección.
Señor, Tú dijiste “el
que quiera ser el primero entre vosotros sea vuestro servidor”,
por eso te pido hoy por estas personas (director, jefe de estudios,
secretario), que tienen el difícil honor de ser los que organizan y
marcan el rumbo de la tarea educativa de nuestro Instituto. Para que
no olviden en ningún momento que la labor que están realizando es
un servicio.
Dales, Señor, luz para
su inteligencia, fuerzas para su voluntad y sensibilidad para su
corazón. Te lo pido a ti, que eres el único Maestro.
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